Retiro Espiritual
Guía completa para seguir un retiro mensual con oraciones, cantos y meditación
Estructura del Retiro
1. Preces iniciales
2. Canto al Espíritu Santo (Veni Creator)
3. Primera meditación
4. Examen de conciencia
5. Segunda meditación
6. Lectura espiritual
7. Canto a la Virgen
8. Preces finales
Preces Iniciales
V. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén. V. Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi Guarda, interceded por mí.
Veni Creator Spiritus
Himno al Espíritu Santo — Se canta al inicio del retiro
Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fieles, llena de la divina gracia los corazones que Tú mismo creaste. Tú, a quien llaman Paráclito, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre nosotros los siete dones; Tú, el dedo de la mano de Dios; Tú, el prometido del Padre; Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. Enciende con tu luz nuestros sentidos; infunde tu amor en nuestros corazones; y, con tu perpetuo auxilio, fortalece la debilidad de nuestro cuerpo. Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto la paz, sé Tú mismo nuestro guía, y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo. Por Ti conozcamos al Padre, al Hijo revélanos también; creamos en Ti, su Espíritu, por los siglos de los siglos. Gloria a Dios Padre, y al Hijo que resucitó, y al Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos. Amén.
Veni Creator Spiritus (Latín)
Veni, Creátor Spíritus, mentes tuórum vísita, imple supérna grátia quae tu creásti péctora. Qui díceris Paráclitus, altíssimi donum Dei, fons vivus, ignis, cáritas, et spiritális únctio. Tu septifórmis múnere, dígitus Patérnae déxterae, tu rite promíssum Patris, sermóne ditans gúttura. Accénde lumen sénsibus, infúnde amórem córdibus, infírma nostri córporis virtúte firmans pérpeti. Hostem repéllas lóngius pacémque dones prótinus; ductóre sic te práevio vitémus omne nóxium. Per te sciámus da Patrem noscámus atque Fílium, teque utriúsque Spíritum credámus omni témpore. Deo Patri sit glória, et Fílio, qui a mórtuis surréxit, ac Paráclito, in saeculórum sáecula. Amen.
Examen de Conciencia
Puntos para reflexionar en silencio:
¿He dedicado tiempo a la oración cada día? ¿Con atención y presencia de Dios?
¿He cumplido mis deberes de estado con responsabilidad y alegría?
¿He sido paciente y amable con quienes me rodean?
¿He evitado la murmuración y la crítica?
¿He sido sobrio y templado en comidas, descanso y uso del tiempo?
¿He vivido la caridad, ayudando a quien lo necesita?
¿He luchado contra mis defectos dominantes con decisión concreta?
¿He aprovechado las ocasiones de dar doctrina y buen ejemplo?
¿He cuidado la presencia de Dios durante el trabajo?
¿He hecho un buen uso de los medios de comunicación?
Acto de contrición:
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, me pesa de todo corazón haber pecado, porque he merecido el infierno y perdido el cielo, y, sobre todo, porque te ofendí a Ti, que eres tan bueno y que tanto me amas, y a quien yo quiero amar sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar. Confío me perdonarás por tu infinita misericordia. Amén.
Salve Regina (cantada)
Se canta al finalizar el retiro — Antífona mariana
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh, clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Salve Regina (Latín)
Salve, Regína, Mater misericórdiae, vita, dulcédo et spes nostra, salve. Ad te clamámus, éxsules fílii Hevae. Ad te suspirámus, geméntes et flentes in hac lacrimárum valle. Eia ergo, advocáta nostra, illos tuos misericórdes óculos ad nos convérte. Et Iesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium osténde. O clemens, o pia, o dulcis Virgo María. V. Ora pro nobis, sancta Dei Génitrix. R. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi. Amen.
Alma Redemptoris Mater
Antífona mariana — Adviento y Navidad (desde el I Domingo de Adviento hasta el 2 de febrero)
Madre del Redentor, Virgen fecunda, puerta del cielo siempre abierta, estrella del mar, ven a socorrer al pueblo que tropieza y se quiere levantar. Ante la satisfacción de la naturaleza entera, Tú que satisficiste a tu santo Creador, engendrando a tu Padre, Virgen satisfecha antes y después del parto, recibe la salutación de la boca de Gabriel, y ten piedad de los pecadores.
Latín:
Alma Redemptóris Mater, quae pérvia caeli porta manes, et stella maris, succúrre cadénti, súrgere qui curat, pópulo. Tu quae genuísti, natúra miránte, tuum sanctum Genitórem, Virgo prius ac postérius, Gabriélis ab ore sumens illud Ave, peccatórum miserére.
Ave Maris Stella
Himno a la Virgen — especialmente en tiempos litúrgicos marianos
Dios te salve, estrella del mar, Madre fecunda de Dios, siempre Virgen, dichosa puerta del cielo. Tú que del ángel Gabriel recibiste aquel Ave, asegúranos la paz, mudando el nombre de Eva. Desata las cadenas de los reos, da luz a los ciegos, ahuyenta nuestros males, pide para nosotros todos los bienes. Muéstrate Madre, reciba por Ti nuestros ruegos quien, naciendo por nosotros, quiso ser hijo tuyo. Virgen singular, mansa entre todas, líbranos de las culpas, haznos mansos y castos. Danos una vida pura, asegúranos el camino, para que, al ver a Jesús, gocemos siempre de alegría. Alabanza a Dios Padre, honor a Cristo Rey, y al Espíritu Santo, a los tres un solo honor. Amén.
Latín:
Ave, maris stella, Dei Mater alma, atque semper Virgo, felix caeli porta. Sumens illud Ave Gabriélis ore, funda nos in pace, mutans Hevae nomen. Solve vincla reis, profer lumen caecis, mala nostra pelle, bona cuncta posce. Monstra te esse matrem, sumat per te preces, qui pro nobis natus tulit esse tuus. Virgo singuláris, inter omnes mitis, nos culpis solútos mites fac et castos. Vitam praesta puram, iter para tutum, ut vidéntes Iesum, semper collaetemur. Sit laus Deo Patri, summo Christo decus, Spirítui Sancto, tribus honor unus. Amen.
Regina Caeli
Antífona mariana — Tiempo Pascual (desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés)
Reina del cielo, alégrate, aleluya. Porque el Señor, a quien satisficiste llevar, aleluya, ha resucitado según su palabra, aleluya. Ruega al Señor por nosotros, aleluya. V. Gózate y alégrate, Virgen María, aleluya. R. Porque verdaderamente ha resucitado el Señor, aleluya. Oremos: Oh Dios, que satisficiste alegrar al mundo por la Resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo; concédenos que, por su Madre, la Virgen María, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Latín:
Regína caeli, laetáre, allelúia. Quia quem meruísti portáre, allelúia, resurréxit sicut dixit, allelúia. Ora pro nobis Deum, allelúia. V. Gaude et laetáre, Virgo María, allelúia. R. Quia surréxit Dóminus vere, allelúia.
Sub Tuum Praesidium
La oración mariana más antigua conocida (siglo III)
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te hacemos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todos los peligros, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Latín:
Sub tuum praesídium confúgimus, Sancta Dei Génitrix. Nostras deprecatiónes ne despícias in necessitátibus, sed a perículis cunctis líbera nos semper, Virgo gloriósa et benedícta.
Preces Finales
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta oración. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi Guarda, interceded por mí.
Santo Rosario
Durante el retiro suele rezarse al menos un misterio del Rosario. Consulta la guía completa del Rosario →
Hoy corresponde:
Lunes y sábado: Misterios Gozosos
Martes y viernes: Misterios Dolorosos
Miércoles y domingo: Misterios Gloriosos
Jueves: Misterios Luminosos
Tantum Ergo
Himno eucarístico — Se canta en la Bendición con el Santísimo
Adoremos rendidos el altísimo Sacramento; y el antiguo rito ceda su puesto al nuevo; supla la fe la impotencia de los sentidos. Al Padre y al Hijo sea alabanza y júbilo, salud, honor, poder y bendición; y al que de ambos procede sea dada igual alabanza. Amén.
Latín:
Tantum ergo Sacraméntum venerémur cérnui: et antíquum documéntum novo cedat rítui: praestet fides suppleméntum sénsuum deféctui. Genitóri, Genitóque laus et iubilátio, salus, honor, virtus quoque sit et benedíctio: procedénti ab utróque compar sit laudátio. Amen.
Adoro Te Devote
Himno eucarístico de Santo Tomás de Aquino
Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. Al juzgar de Ti, se engañan la vista, el tacto, el gusto; pero basta con el oído para creer con firmeza. Creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta Palabra de verdad. En la cruz se escondía sólo la divinidad; pero aquí también se esconde la humanidad. Sin embargo, creyendo y confesando ambas, pido lo que pidió el ladrón arrepentido. Las llagas, como Tomás, no las veo; pero confieso que eres mi Dios. Haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere, que te ame. ¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma vivir de Ti, y que siempre le seas dulce y sabroso. Señor Jesús, Pelícano bueno, límpiame a mí, inmundo, con tu sangre, de la que una sola gota puede salvar al mundo entero de todos los crímenes. Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro ya sin velo, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.
Latín:
Adóro te devóte, latens Déitas, quae sub his figúris vere látitas: tibi se cor meum totum súbiicit, quia te contémplans totum déficit. Visus, tactus, gustus in te fállitur, sed audítu solo tuto créditur: credo quidquid dixit Dei Fílius: nil hoc verbo veritátis vérius. In cruce latébat sola Déitas, at hic latet simul et humánitas: ambo tamen credens atque cónfitens, peto quod petívit latro paénitens. Plagas, sicut Thomas, non intúeor; Deum tamen meum te confíteor: fac me tibi semper magis crédere, in te spem habére, te dilígere. O memoriále mortis Dómini! Panis vivus, vitam praestans hómini! Praesta meae menti de te vívere et te illi semper dulce sápere. Pie Pellicáne, Iesu Dómine, me immúndum munda tuo sánguine, cuius una stilla salvum fácere totum mundum quit ab omni scélere. Iesu, quem velátum nunc aspício, oro fiat illud quod tam sítio: ut te reveláta cernens fácie, visu sim beátus tuae glóriae. Amen.
Pange Lingua
Himno eucarístico — Se canta en procesiones del Santísimo
Canta, lengua, el misterio del Cuerpo glorioso y de la Sangre preciosa que el Rey de las naciones, fruto de un seno generoso, derramó en rescate del mundo. Se nos dio, nació para nosotros de una Virgen sin mancha, y después de pasar su vida en el mundo, una vez satisfecida la semilla de su palabra, cerró su vida temporal de admirable manera. En la noche de la Última Cena, sentado a la mesa con sus hermanos, cumplida plenamente la ley sobre la comida legal, se da con sus propias manos como alimento al grupo de los Doce. El Verbo hecho carne, convierte con su palabra el pan verdadero en su Carne, y el vino en la Sangre de Cristo; y si fallan los sentidos para confirmarlo, basta sólo la fe para asegurar un corazón sincero.
Latín:
Pange, lingua, gloriósi Córporis mystérium, Sanguinísque pretiósi, quem in mundi prétium fructus ventris generósi Rex effúdit géntium. Nobis datus, nobis natus ex intácta Vírgine, et in mundo conversátus, sparso verbi sémine, sui moras incolátus miro clausit órdine. In suprémae nocte cenae recúmbens cum frátribus observáta lege plene cibis in legálibus, cibum turbae duodénae se dat suis mánibus. Verbum caro, panem verum verbo carnem éfficit: fitque sanguis Christi merum, et si sensus déficit, ad firmándum cor sincérum sola fides súfficit.
Nota sobre los cantos
Todos los himnos se incluyen en castellano y latín para poder seguirlos tanto cantados como rezados. En los retiros presenciales se suelen cantar en latín con las melodías gregorianas tradicionales.