Oraciones al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador (Veni Creator Spiritus)

Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fieles, llena de la divina gracia los corazones que Tú mismo creaste. Tú eres nuestro consolador, don de Dios altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre nosotros los siete dones; Tú, el dedo de la mano de Dios; Tú, el prometido del Padre; Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra. Enciende con tu luz nuestros sentidos; infunde tu amor en nuestros corazones; y, con tu perpetuo auxilio, fortalece la debilidad de nuestro cuerpo. Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto la paz, sé Tú mismo nuestro guía, y puestos bajo tu dirección, evitemos todo lo nocivo. Por Ti conozcamos al Padre, y también al Hijo; y que en Ti, Espíritu de entrambos, creamos en todo tiempo. Gloria a Dios Padre, y al Hijo que resucitó, y al Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno litúrgico — atribuido a Rabano Mauro (siglo IX)

Secuencia de Pentecostés (Veni Sancte Spiritus)

Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.

Secuencia de Pentecostés — Liturgia de la Iglesia (siglo XIII)

Oración a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. V. Envía tu Espíritu y serán creados. R. Y renovarás la faz de la tierra. Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo, concédenos que sintamos rectamente con el mismo Espíritu y gocemos siempre de su divino consuelo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Oración litúrgica al Espíritu Santo — Ritual Romano