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viernes, 18 de septiembre de 2026
Evangelio del día
Feria del Tiempo OrdinarioPropósito del día
Estudiar o trabajar con intensidad una hora, ofreciéndola.
Evangelio
Evangelio del día
En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.
Jesús escogió entre sus discípulos a doce hombres como padres del nuevo Israel, "para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar" (Mc 3, 14-l5). Este hecho es evidente, pero, además de los Doce, columnas de la Iglesia, padres del nuevo pueblo de Dios, fueron escogidas también muchas mujeres en el grupo de los discípulos. (…) En primer lugar, pensamos naturalmente en la Virgen María, que con su fe y su obra maternal colaboró de manera única en nuestra Redención, (…) Además, encontramos a varias mujeres que de diferentes maneras giraron en torno a la figura de Jesús con funciones de responsabilidad. Constituyen un ejemplo elocuente las mujeres que seguían a Jesús para servirle con sus bienes. San Lucas menciona algunos nombres: María Magdalena, Juana, Susana y "otras muchas" (cf. Lc 8, 2-3). (…) En el ámbito de la Iglesia primitiva la presencia femenina tampoco fue secundaria. (…) En el ámbito de la Iglesia primitiva la presencia femenina tampoco fue secundaria. (…) la historia del cristianismo hubiera tenido un desarrollo muy diferente si no se hubiera contado con la aportación generosa de muchas mujeres. Por eso, (…) "la Iglesia da gracias por todas las mujeres y por cada una”. (Benedicto XVI - Audiencia general, 14 de febrero de 2007)
Fuente ↗Meditación
Meditación del día
El Evangelio de la Misa relata la invitación hecha a Jesús por un fariseo rico llamado Simón. Comenzado ya el banquete, y de modo inesperado para todos, se presentó una mujer pecadora que había en la ciudad. Es una ocasión más para que Jesús muestre la grandeza de su Corazón y de su misericordia; desde el primer momento esta mujer se sintió, a pesar de su mala vida, comprendida, acogida y perdonada. Quizá ya había escuchado antes a Jesús, y los propósitos de un cambio de vida que surgieron entonces llegan ahora a su culminación. El amor a Cristo le ha dado la audacia para presentarse en medio de esta comida, hecho más sorprendente si se tienen en cuenta las costumbres judías de aquella época, Los comensales se debieron de sentir confusos y asombrados.
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