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sábado, 12 de septiembre de 2026
Evangelio del día
Feria del Tiempo OrdinarioPropósito del día
Renunciar a una queja hoy — ofrécela en silencio.
Evangelio
Evangelio del día
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.
El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.
¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.
Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida’’.
La roca. Así es el Señor. Quien confía en el Señor siempre estará seguro, porque sus cimientos están sobre la roca. Eso es lo que dice Jesús en el Evangelio. Habla de un hombre sabio que construyó su casa sobre la roca, es decir, sobre la confianza en el Señor, sobre cosas serias. Y esta confianza también es un material noble, porque el fundamento de esta construcción de nuestra vida es seguro, es fuerte. Y nuestra vida puede ser así incluso cuando mis cimientos no son fuertes. Llega la tormenta —y todos tenemos tormentas en la vida, todos, desde el Papa hasta el último, todos— y somos incapaces de resistir. Y muchos dicen: «No, voy a cambiar mi vida». Y piensan que cambiar mi vida es «maquillarme». Cambiar mi vida significa cambiar los cimientos de la vida, es decir, poner la roca allí, que es Jesús. «Me gustaría restaurar este edificio, este palacio, porque es muy feo, muy feo, y me gustaría embellecerlo un poco y también asegurar los cimientos». Pero si me retoco el maquillaje y finjo un romance, las cosas no avanzarán; se desmoronarán. La vida cristiana se desmorona con las apariencias. No podemos construir nuestra vida sobre cosas pasajeras, sobre apariencias, fingiendo que todo está bien. Vayamos a la roca, donde reside nuestra salvación. Y allí seremos todos felices. (Papa Francisco - Homilía en Santa Marta, 5 de diciembre de 2019)
Fuente ↗Meditación
Meditación del día
Escribe San Pablo a Timoteo y, abriéndole confiadamente su corazón, le cuenta cómo el Señor se fió de él y le hizo Apóstol, a pesar de haber sido blasfemo y perseguidor de los cristianos. Dios le dice derrochó su gracia en mí, dándome la fe y el amor cristiano. Cada uno de nosotros puede afirmar también que Dios ha derramado abundantemente su gracia sobre él. Dios nos creó, y luego ha querido darnos gratuitamente la dignidad más grande: ser hijos suyos, alcanzar la felicidad de ser domestici Dei, de su propia familia.
La filiación divina natural se da en Dios Hijo: «Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos…, engendrado, no hecho; consustancial al Padre».
Fuente ↗