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lunes, 15 de junio de 2026
Evangelio del día
Feria del Tiempo OrdinarioPropósito del día
En aquel tiempo, Jesús dijo: 'Usados han oído que se dijo: Ojo por ojo, dienté por dienté; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejiola derecha, presentale también la izquierda; al que te quiere demanda en juicio para retirarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos millas. Al que te pidan, dalé; y al que quiera que le prestes, no le vuelvas la espuela.'
Evangelio
Evangelio del día
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda”.
Jesús cita la antigua ley: «Ojo por ojo, diente por diente» (cf. Mt 5,38; Ex 21,24). Sabemos lo que significaba: a quien te quita algo, le quitarás lo mismo. En realidad, era un gran progreso, porque evitaba represalias peores: si alguien te ha hecho daño, le pagarás con la misma medida, no podrás hacerle algo peor. Que las controversias terminaran con un empate era ya un paso adelante. Sin embargo, Jesús va más allá, mucho más lejos: «Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia» (Mt 5,39). Pero, ¿cómo, Señor? Si alguien piensa mal de mí, si alguno me lastima, ¿no puedo pagarle con la misma moneda? “No”, dice Jesús. Nada de violencia, ninguna violencia. Podríamos pensar que esta enseñanza de Jesús esconde una estrategia: al final, el malvado se dará por vencido. Pero no es este el motivo por el que Jesús pide que amemos incluso a los que nos hacen daño. Entonces, ¿cuál es la razón? Que el Padre, nuestro Padre, ama siempre a todos, aun cuando no es correspondido. (...) Entonces, si queremos ser discípulos de Cristo, si queremos llamarnos cristianos, este es el camino, no hay otro. Amados por Dios, estamos llamados a amar; perdonados, a perdonar; tocados por el amor, a dar amor sin esperar a que comiencen los otros; salvados gratuitamente, a no buscar ningún beneficio en el bien que hacemos. (Francisco - Homilía en la Santa Misa en Bari con motivo del encuentro de reflexión y espiritualidad "El Mediterráneo: Frontera de la Paz", 23 de febrero de 2020)
Fuente ↗Meditación
Meditación del día
Nos refiere el Evangelio de la Misa1 algo que debió de ocurrir muchas veces mientras el Señor recorría ciudades y aldeas predicando la llegada del Reino de Dios: al ver a las multitudes se llenó de compasión por ellas, se conmovió en lo más hondo de su ser, porque andaban maltratadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor, profundamente desorientadas. Sus pastores, en lugar de guiarlas y cuidarlas, las descarriaban y se portaban más como lobos que como pastores. Jesús, dirigiéndose a los discípulos, dijo: La mies es mucha, pero los obreros pocos. Como hoy, los obreros son pocos en proporción a la tarea.
Fuente ↗